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Historia de un bisexual
Publicado el 04/03/2009 13:23:54 por Jumanuel1

 
Hola comparto con ustedes mi historia de bisexualidad, creo que a muchos pude ayudarle para que se comprendan mejor y otros nos comprendan a nosotros, espero comentarios, opiniones, amigos, Jumanuel1 (juan.manuelrodriguez@live.com), es un poco largo, pero es parte de mi vida

 

Mis primeros momentos conscientes de encuentro con el sexo con  otra persona, porque antes mi única experiencia había sido la masturbación, ocurrieron cuando tenía unos 16 años, recuerdo que me gustaban mis compañeras de escuela, quería tener novia, pero era tímido y no me atrevía hasta que me decidí, en ese tiempo no era como ahora que casi el primer día los jóvenes tienen sexo, entonces los primeros tiempos eran besos, caricias, salidas hasta una determinada hora, no más. Desde entonces me gusta mucho el cine, aunque a veces iba acompañado, en ocasiones me gustaba ir solo, en general yo siempre he disfrutado la soledad que me da libertad de escoger lo que quiero en cada momento. En una ocasión, lo cual después se repitió varias veces, fui al cine, me senté y al tiempo se me sentó al lado un hombre, primero no le di importancia, el cine no es privado y las personas se sientan donde quieren, pero pasado un tiempo noté que su brazo insistentemente estaba pegado al mío, reconozco que la curiosidad hizo que yo no retirara el mío y que poco a poco me fuera excitando por el contacto con otra piel, con el calor de otro cuerpo, pero no hice nada más que mantenerme así, hasta que sentí como su brazo caía sobre mi muslo, mi excitación se disparó, inmediatamente mi pene se puso erecto, él me acarició al muslo, luego su mano se movió a mi paquete, me lo toco, me lo acarició y me abrió el pantalón, metió su mano, por dentro de mi calzoncillo y me sacó el pene, lo acarició, fue para mí una experiencia  muy placentera, no me quise correr o terminar, cuando ya no podía aguantar y sentía que mi leche se me quería salir, me paré, fui al baño, él me siguió y allí nos masturbamos, cada uno por separado, sólo mirándonos. Ya comenté que en varias ocasiones estas situaciones se repitieron con diferentes personas, ahora yo sí me dirigía hacia la zona del cine donde sabía que podía tener un encuentro de este tipo, aún lo recuerdo y me excita. El tiempo fue pasando, mi gusto por las mujeres también se mantuvo y creció, tuve normalmente relaciones con varias novias, y durante mucho tiempo, las experiencias vividas con hombres en los cines quedaron como recuerdos y aventuras de adolescencia. Tuve relaciones muy estables y placenteras con mujeres, me casé, hice familia, he vivido feliz con esto. Siento que el sexo con mujeres es altamente satisfactorio, sobre todo en los aspectos espirituales, me da mucho placer abrazar a una mujer, sentir protección sobre ella, sentir sus caricias y sus besos tiernos, sus manos finas, besar y acariciar cada parte del cuerpo femenino tiene su encanto para mí, y llegar a penetrarlas es altamente placentero, su sexo es siempre caliente, húmedo, acogedor, dispuesto a recibir mi pene duro, erecto, mi leche cuando sale en torbellino al eyacular por llegar a la cima del placer, nunca, nunca he dejado de sentir todo eso. Pero paralelo a ello y sin contradicción, hará unos 5 años, tengo ahora 45, me percaté que cuando veía revistas, películas u otros materiales pornográficos heterosexuales, cosa que siempre disfruté porque me excita y las mujeres con las que he estado lo saben y lo aceptan, ya sea compartiéndolo o no, me dedicaba más a observar el cuerpo masculino, que los atractivos femeninos, me sorprendía observando detalles de los hombros, los brazos, el pecho, el abdomen, llegando a detallar con mi vista su sexo, a establecer preferencias en cuanto a que me gustaban más los cuerpos con poco desarrollo de su pelo, los casi lampiños, aunque algo de pelo en el pubis junto al sexo, rodeando los testículos me agradaba, en fin, que poco a poco me fui metiendo en la búsqueda de placer visual con excitación y hasta masturbación disfrutando buenas imágenes de hombres desnudos, excitados, ya no necesariamente en sexo con mujeres, también buscaba en páginas gay para verlos solos o en sexo en grupo, que siempre me ha gustado, aunque no he tenido suerte para haberlo vivido personalmente, y también buscaba sexo gays. Así a través de estas vías comencé a tener intercambios eróticos con otros que como yo sentían atracción por hombres, con la precisión de que nunca me han gustado los amanerados, trasvestis ni hombres que no sean varoniles. Otra experiencia por este tiempo que ha sido excitante para mi ha sido explorar el ambiente que se da en baños públicos y en saunas para hombres, sentirme orinando junto a otro, mirar de reojo a ver si también tiene la misma intención, esperar que llegue alguien con quien compartir en silencio ese placer, llegar a masturbarme junto a otro que está al lado, a tocarnos, e incluso a tener sexo oral en cualquiera de esos lugares es hoy una fuente de placer para mí. Sólo he llegado a conocer a dos amigos cuya amistad inicie por intercambios de correos electrónicos y mensajeadores o chats, con ellos pasaba largo rato fantaseando, igual que lo he hecho con mujeres por esa vía, describiéndonos nuestros cuerpos desnudos en la ducha, en la cama, en una playa, masturbándonos, teniendo sexo. Llegue a conocer a ambos, con uno sólo comimos juntos y nunca supe de él. Con el otro si tuve un encuentro de sexo en la cama, nos besamos rico, nos acariciamos, nos masturbamos, no hubo penetración, a mí nunca me ha gustado que me penetren, aunque si me satisface que me estimulen el ano pero manualmente, tanto hombres como mujeres, e incluso a veces cuando me masturbo, con una mano me froto el pene y con la otra me estimulo el ano. Traté de penetrarlo a él pero no me fue posible, creo que fue porque siempre él me había dicho que cuando lo penetraban le dolía y soy de los que no sabe mezclar dolor y placer, sólo ese encuentro y no lo volví a ver más ni saber de él. Mi más reciente experiencia sexual con hombre fue en una ocasión en que por cuestiones de trabajo me correspondió compartir la habitación durante 3 noches de un evento con un desconocido hasta el momento que venía a la misma actividad que yo, durante todo el primer día, fueron pocos los momentos en la habitación pero no recuerdo haber notado nada extraño en su comportamiento, a la hora del baño, me quedé en calzoncillos y entré a bañarme a puerta cerrada y allí me cambié el interior, salí y me terminé de vestir fuera para que él pudiera utilizar también el baño, actuó igual que yo. En la noche al terminar la sesión, fuimos a dormir, acostumbro siempre a dormir en calzoncillo o en boxer, ese día estaba con un calzoncillo tipo tanga que por cierto me gustan mucho, aunque hoy se usen más los boxers. Me acosté, ya él estaba acostado, tapado con una sábana hasta la cintura y con el tórax desnudo. Yo me tapé también hasta la cintura y como acostumbro me puse de lado, precisamente de frente hacia su cama, él estaba boca arriba. Poco a poco me pareció extraño ver como la sábana sobre su sexo se movía más de lo normal ante un movimiento involuntario de la mano y cosas así. Me dio la impresión de que se acariciaba su sexo, poco a poco la sábana iba bajando desde el abdomen hacia los genitales, quedó expuesto el calzoncillo y pude ver su mano metida por dentro de éste y tuve la seguridad de que se estaba acariciando, hasta que vi que estaba excitado y probó suerte, se sacó el pene, yo claro que no resistí, extendí mi mano hasta su cama y él vino hacia la mía, me quitó el calzoncillo, se me tiró encima, sentí su pene erecto, duro junto al mío que estaba igual, el de él entre mis piernas, el mío entre las de él, tengo un recuerdo divino de este momento, le hice sexo oral, creo que lo llevé a la gloria, él a mí también, insistió en penetrarme, pero ya les dije que no me gusta, finalmente nos pusimos de pie y nos masturbamos uno al otro, fueron unos lechazos divinos, El segundo día yo llegué primero a la habitación y me acosté a esperarlo, él llegó después, había tomado unos tragos y el encuentro fue aún más intenso, hicimos un delicioso 69, compartimos sexo oral, nos acariciamos, nos besamos intensamente, nos estimulamos con las manos los anos, pero sin penetración, finalmente una masturbación casi salvaje. De este encuentro saqué la conclusión de que hay cosas que se disfrutan entre hombres que no es posible con una mujer, si bien hay cosas con ellas que no se alcanzan con hombres. Con hombres todo es más intenso, más fuerte, más pasional, más violento y todo eso es excitante, al menos para mí. El tercer día iniciamos, nos desnudamos, nos acariciamos, nos besamos, pero el insistió en penetrarme, yo no acepté, se enojó, se acostó desnudo boca abajo y yo me fui a mi cama, muchas veces recuerdo estos días y aún me excito y sobre todo lamento no haber intentado tener un buen encentro esa noche, pienso que él se acostó así para que lo viera, lo acariciara y en definitiva hiciéramos lo que nos gustara a ambos, pero no fue así y al otro día regresamos cada uno a su lugar, en otro momento coincidimos varios días en el mismo lugar, pero no tuvimos posibilidad de compartir, ahí está el conflicto de ser bisexual, un gay sale del closet y se declara como tal y ya, en definitiva sólo le interesan los hombres, pero un bisexual que como yo hace vida pública heterosexual, si es descubierto, se queda como sin nada ¿qué me dicen de este conflicto, es así o no, lo han vivido, lo sienten así, quizás de jóvenes cuando aún no se ha estabilizado una relación puede que no se sienta, pero cuando llega la madurez y hay que asegurar el futuro, si ocurre, al menos es mi caso?

Juan Manuel Rodríguez

Tags: Amor Bisexual



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